Cuando mis clientes contactaron conmigo querían recuperar una antigua casa familiar y adaptarla a una nueva generación que había decidido seguir viviendo en el pueblo. Era una vivienda con mucha historia, reformada durante años de manera artesanal por la propia familia, que conservaba elementos de gran valor pero necesitaba una actualización profunda para mejorar su confort, funcionalidad y eficiencia.
El reto no era solo realizar una reforma integral de una casa antigua en, sino decidir qué conservar, qué mejorar técnicamente y cómo actualizar sus interiores sin perder su esencia rural y familiar. Además, para los propietarios era una obra de gran envergadura y necesitaban acompañamiento durante todo el proceso: desde la búsqueda del contratista y la coordinación de gremios hasta la selección de materiales, iluminación, mobiliario y decoración.
La planta baja presentaba varios condicionantes: techos relativamente bajos, huecos de ventana pequeños, muros muy gruesos y problemas de humedad y aislamiento. Antes de pensar en acabados, era necesario mejorar el comportamiento de la vivienda. Se trabajó en el aislamiento de cubierta, muros y forjados, se actualizaron las instalaciones y se incorporó un sistema de aerotermia con suelo radiante, mejorando notablemente el confort y la eficiencia energética.
En cuanto a la distribución, no se planteó una transformación radical. En la primera planta se mantuvieron las estancias existentes, mientras que en la planta baja se realizaron algunos ajustes para conseguir una cocina más abierta y mejor conectada con el salón, aunque manteniendo cierta independencia visual.
La iluminación fue otro de los puntos clave del proyecto. Para potenciar al máximo la luz natural en la planta baja se eligió un pavimento de gran formato en tonos gris piedra muy claro , se pintaron en blanco las viguetas y el entrevigado del techo y se diseñó una cocina en blanco mate, aligerando visualmente los espacios y aumentando la sensación de luminosidad.
Uno de los elementos que más nos interesaba conservar era el pavimento de madera natural de la planta superior. Al encontrarse en muy buen estado, se recuperó y renovó buscando un acabado mucho más natural que pusiera en valor la calidad de la madera original. También se mantuvo la estructura de madera de la vivienda y se mejoró el aislamiento de la galería para que pudiera utilizarse cómodamente durante todo el año.
El proyecto de interiorismo siguió la misma filosofía: conservar el carácter de la casa, pero reinterpretándolo de una forma más actual. Los baños se renovaron por completo y en el amueblamiento se combinó una base rústica con piezas contemporáneas, algunos guiños vintage y muebles con personalidad, consiguiendo un resultado más ecléctico y personal.
Después de meses de obra y de acompañamiento durante todo el proceso, la antigua vivienda familiar funciona ahora como una casa mucho más luminosa, confortable y eficiente, adaptada a la forma de vivir de sus nuevos propietarios sin renunciar a los elementos que formaban parte de su historia. El objetivo no era convertirla en una casa nueva, sino demostrar que una casa de pueblo puede transformarse mediante un proyecto integral de reforma e interiorismo sin perder su identidad
Colaboración: Eduardo Alvarez arquitecto
Fotografía: David Montero
Estilismo : Cristina Dominguez
Ejecución de la obra: Construcciones Ruiz García